CAST / GAL

Despertar cefalópodo
Andrias, 29, A Coruña

Cuento al despertar, con alivio, mis tentáculos: Ocho. Confirmo que el color alrededor es azulísimo. La temperatura es de 17 grados. Dicen que subiendo.

Buceo por el fondo con precaución de no anhelar aquella capa irrespirable y no acabar otra vez soñando de abajo a arriba con estrellas que no regeneran patas ni hacen compañía. Vaya nochecita. Tanto imaginarme el subir para descubrir que en las alturas quieren seguir subiendo. Y resulta que ni flotan.

Renuncio a esas excentricidades terrestres. Me quedo con el banco de peces de las nueve y la fosa abisal de los domingos. Todo profundamente normal.
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