CAST / GAL

Pasión
Andrónico, 66, Valladolid

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Aspiró una bocanada de aquel aire incandescente que atravesó su garganta como un puñado de cuchillas. Mientras miraba la gran astilla que le estaba desgarrando el muslo sin derramar una gota de sangre, escuchaba el crepitar de los árboles, el chasquido de los animales al explotar, el insaciable rugir de los fogonazos, los sonidos crepusculares del cataclismo. Entonces sucumbió al delirio de la temeridad. Colocó sobre sus hombros el amasijo calcinado de su compañero y atravesó aquella deflagración abrasante, devoradora, escatológica. Con su cinismo habitual y en su último aliento murmuró: “bonito sueño ser bombera”...
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