CAST / GAL

EL CIELO DEL SINAI
CHARO, 86, A CORUÑA

El fuego se apagó. No quedaban ramas en la jaima. Lejos, los hombres movían linternas. Llevábamos mucho rato rodeados por el silencio. Íbamos hacia el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí cuando el autobús se salió del asfalto y patinó sobre la arena que amenazó con engullirlo. Abandonamos el vehículo y nos dirigimos al cobertizo donde se refugiaban en la noche los obreros que ahora intentaban ayudar a nuestro conductor y algunos pasajeros. Susurros, protestas, quejas… Miré al cielo. El terciopelo casi negro refulgía. Me sentí muy pequeña, olvidé el frío y deseé fervientemente que el autobús continuase inmóvil.
Compartir: