CAST / GAL

ENCUENTRO
OLGA, 80, A CORUÑA

Caminaba despacio. Sin darme cuenta mis pasos se dirigieron hacia el Parque, donde había disfrutado del aroma de las flores y los juegos de los niños. Pero ahora, mi mente estaba vacía, y la mirada fija sin ver. Quizás los momentos de soledad que nos ha tocado vivir conducen a esto: no ver, no sentir. De pronto algo provocó la salida de este letargo, un quejido. Busqué el lugar de donde provenía. Un pequeño gato maullaba, y se esforzaba por librarse con angustia del enredo que detenía su vida. Le ayudé y se arrimó a mí. Me sentí reconfortada.
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