CAST / GAL

LAS ISLAS CIES
CHARO, 86, A CORUÑA

Ya no llovía, pero el cielo seguía encapotado. Nos quedamos. El barco volvería por la tarde. Tomamos otro café y después de media hora decidimos subir. La camarera nos llamó insensatos. Otra nube ocultó la luz y de nada nos sirvieron los frondosos pinos, pero seguimos. Cuando alcanzamos el faro la tormenta había desaparecido. Estábamos solos. Los valientes. Nos sentamos en el pretil que bordeaba la explanada. Sin hablar, con la ropa veraniega pegada al cuerpo. Sin mirarnos tampoco porque no podíamos. Estábamos solos rodeados por el océano, quieto, pulido de sol, pintado de silencio. Aquello sí era el mar.
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