CAST / GAL

AMANECER EN EL GANGES
CHARO, 86, A CORUÑA

El sueño no había borrado el sobrecogimiento de las cremaciones. Todavía noche subimos a la barca y nos arrebujamos en las chaquetas mientras sosteníamos el cuenco que contenía una vela. El río tranquilo. Susurros. El cielo ceniciento prometía calor. Nos mantuvimos quietos, expectantes, casi sin respirar y de pronto, sobre las aguas una línea dorada que creció deprisa, empujada por el griterío, por el agitar de brazos, por el silencio de quienes lo veíamos por primera vez. Encendimos las velas y pusimos los cuencos sobre el agua. No hicimos fotos. Ninguna cámara hubiera podido captar el momento.
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