CAST / GAL

DESPERTADOR
ANTONIO DE PIGAFETTA, 60, SEGOVIA

Como mi hermano Serafín nos estaba volviendo locos, mi padre decidió llevarlo al curandero para que le extrajese la piedra de la locura.
El sanador se encerró con Serafín… Nos sobrecogieron los gritos de mi hermano. El curandero salió, delante, mostrando la piedra, parda, redondeada, en la palma. Detrás Fernando, con ojos llorosos, apretaba un trapo contra la coronilla.
En el burro emprendimos el camino de vuelta cantando una alegre tonada…
Me despertó Serafín, acompañando la música con berridos y golpeando cuanto tenía a mano como si fuese una batería.
—Lástima que no estemos en la Edad Media —murmuré.
Compartir: