CAST / GAL

El Mirador
Maikel Nuñez, 38, Rubí (Barcelona)

Ya perdí la cuenta de los pasos que había dado. Noté como el aliento empezaba a faltar y la respiración se entrecortaba. Un par de pasos más y ya estaba. Había merecido la pena. Las impresionantes vistas que se abrían ante los ojos eran sencillamente espectaculares. Sin duda era el mayor espectáculo que había presenciado nunca. Los pulmones llenos de aire puro y fresco, los ojos maravillados ante tanta luz y magia. Ahí estaba, el Cañón del Sil en todo su esplendor. Subir hasta el mirador de Matacás había sido el mejor descubrimiento de este año.
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