CAST / GAL

La felicidad quizás solo sea un sueño
Luis Varela, 60, A Coruña

Los horribles gritos le despertaron de golpe desvaneciéndose la ensoñación que le había transportado nuevamente a los tiempos felices. La amarga realidad se hizo presente al ver el número que le habían tatuado en su brazo izquierdo.
Estaba en el lugar de la muerte de todos los sueños...
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