CAST / GAL

Ella también sueña
Ramón J., 47, Huelva

Me desperté un poco antes que ella —solemos dormir juntos la siesta en el sofá—, la televisión seguía encendida. Apoyaba su cabeza sobre mi pecho y pude observarla detenidamente mientras le atusaba el pelo. Su respiración tranquila y ese gesto de paz que transmite cuando duerme me hicieron pensar que estaba teniendo un sueño placentero. "¿Qué estará soñando? ¿Conmigo?", me pregunté. Abrió un ojo y me miró. Con un movimiento rápido ya la tenía encima con ganas de jugar. —Ahora no, Laika—, y se fue alejando feliz mientras movía la cola.
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