CAST / GAL

El andaluz
Adán Freire, 55, Santiago de Compostela

La ambulancia militar transitaba hacia Sevilla. Dentro, un surtido variado. Un gallego de pies planos, un canario con pies cabos, un valenciano con problemas psicológicos y el premio especial: un andaluz con apenas visión en un ojo, problemas graves de espalda y una altura claramente insuficiente.
Ninguno sabía cómo había acabado allí, camino de una segunda evaluación tras pasar una semana en el campamento. El paisaje cambió y la blasfemia se escuchó como un disparo de cetme "cago en Dios, que es toda esa agua".
El destino había urdido aquella trama para que aquel andaluz descubriera el mar.
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