CAST / GAL

LA TORMENTA
OLGA, 80, A CORUÑA

Los cristales repicaban con el ruido de los truenos; siempre he tenido temor de las tormentas, nunca se sabe cómo pueden acabar, mis experiencias no han sido buenas. Los rayos iluminaban la estancia produciendo sombras fantasmagóricas y el perro, asustado, se había refugiado debajo de una mesa. Ante tanto ruido apareció un sonido distinto, suave, lastimero. Era el piar de un pajarillo que se había acurrucado en el alféizar de la ventana. Sus plumas estaban empapadas y parecía herido en una patita. Abrí despacio la ventana y lo recogí con cuidado, ni siquiera protestó, como si se sintiera protegido.
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