CAST / GAL

Más vale sola...
Liss, 45, Culleredo

Mis pies descalzos sobre el suelo de madera sintieron la vibración del impacto, causada por el fuerte golpe de la puerta al cerrarse.

El eco del estruendo reverberó a mi alrededor durante unos segundos que parecieron eternos.

Por fin estaba sola. Sola con mis pensamientos, con mi rabia, sola con la angustia que me corroía por dentro. Sola conmigo misma.

Y descubrí que estar sola no era tan aterrador, no era tan aterrador como pensar en volver a estar con él.
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