CAST / GAL

El baile y la escoba
Heidi Pitt, 57, A Coruña

Ver bailar salsa en Venezuela te deja boquiabierta. Es magia con ritmo.
Yo no tenía idea, en Coruña sólo escuchaba rock.
Carmencita, mi mejor amiga del instituto prometió enseñarme a bailar con una escoba.
—¿Una escoba? —dije indignada—.
—¡Claro, no quiero pisotones tuyos!
Entre risas comencé a dar vueltas con el palo de escoba. Mi madre pensaba que iba a barrer. Ilusa. Seguí practicando hasta que en una fiesta, el chico que me gustaba me invitó a bailar. Lo pisé… normal, mi escoba tenía un solo pie. A él de todas formas no le importó. Hoy es mi marido.
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