CAST / GAL

Dormir sin mirar
Cima Sospir, 32, Valladolid

Tampoco ya teníamos ese brillo en los ojos, o manejábamos esa arrolladora cascada de palabras con la que solíamos amenizar a todos.
Parecíamos intentar perdonarnos una y otra vez por haber virado nuestro rumbo.
Habíamos parado, por fin.
Después de tantos años alimentando los sueños de los mas pequeños, habíamos vaciado los nuestros sin apenas percatarnos.
Removió sin éxito cada entraña para hallar luz en un nuevo camino.
Constantemente intenté ayudarle a volver a creer desde aquel agradecido abrazo del pequeño Lázare, en las prácticas del año 2010. Pero hacía tiempo que dormía sin mirar, y vivíamos sin soñar.
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