CAST / GAL

El NIDO
Mari, 65, Salamanca

Cuando entré en casa y escuché el eco de mis pasos, recorrió por mi cuerpo un escalofrío; entonces descubrí que "el nido estaba vacío". Había llegado ese momento para ellos tan deseado. El tiempo pasó tan deprisa que no podía asimilarlo, no los veía capaces de abandonar "el nido". Descubrí con el tiempo que estaban fuertes y preparados para abandonar "el nido".
Yo no estaba preparada para ver " el nido vacío".
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