CAST / GAL

ÉL
Lirios, 45, Logroño

De una bolsita sacó una rama de incienso que clavó en la hierba del parque. Me miró con unos ojos que lloraban sin derramar una sola lágrima, quizá porque vaticinaban lo que estaba por venir. Cuando sueño con él, aparece sin rostro, pero no infunde temor. “La magia existe. Se encuentra muy pocas veces, pero existe”, solía decirme. Aunque no esté, tengo la certeza de que las cosas siempre pueden ir a mejor. Es lo que él me enseñó cuando le ayudé a irse. Puede que ahí resida el secreto de la memoria de los sueños.
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