CAST / GAL

El céfiro
Cuervo Rojo, 36, Lugo

Cierro los ojos y abro un mundo nuevo. Es extraño, inerte… no hay olas en el mar porque aquí no existe el viento. El suelo es un manto de ceniza gris de homogeneidad tan perfecta, que lo único que puede brotar de él es un horizonte baldío.
“Parece que soy el primero que pisa este mundo desolado” me digo. Pero tras dar el primer paso, advierto mi huella en el suelo y soy consciente de haber alterado su curso; de haber cerrado los ojos… y entonces me elevo.

Una vela se atisba en el horizonte.

Como un lienzo en blanco.
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