CAST / GAL

¡ROMA ETERNA!
CHARO, 86, A CORUÑA

El sol barnizaba las piedras del Foro romano. Los arcos de la basílica de Constantino me fascinaban. Cerca de mí, un anciano de gesto cansado vigilaba el correteo de un niño. Una imagen entrañable en medio de tanta grandiosidad. Una bandada de gorriones se disputaba los restos de un bocadillo. Silencio y calma. De pronto, el hombre dio un traspié y mi teléfono voló por los aires. El niño, apretaba con fuerza mi cartera. “Son míos”, grité recuperando ambos. Sonreí al vigilante que se acercaba con la porra en la mano, mientras los rateros desaparecían.
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