CAST / GAL

Bregar en un mar de ira
Andreia, 42, Redondela

Su egregia estatura con el pelo enmarañado y ascuas volcánicas por ojos; la imagen que vi por el espejo. Me imponía canguelo. LLegó a casa con las notas: cinco suspensas y la ira de Medusa. Se había convertido en una bruja adolescente, y yo, solo era su madre. La abracé por la espalda, forcejeó, le giré los hombros y la cobijé en mi pecho. Descubrí que a pesar de la devastación latíamos al unísono por debajo de aquel abrazo. La vehemencia de su furia dio paso a mi fragilidad, para así, abrir camino a algo más fuerte: el amor.
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