Dónde menos lo esperas
Tribu, 50, Coruña
El destino quiso que aquella tarde pasase por aquella esquina, de aquella calle, que nunca antes había transitado.
No tenía nada de especial, era todo lo opuesto a lo que siempre había imaginado y, sin embargo, sin saber por qué, se quedó mirándolo, caminando sin apartar la vista de su rostro.
De repente él levantó la vista, M estuvo a punto de apartarla rápidamente, como era habitual en ella, pero esa vez sostuvo su mirada y, simultáneamente, se sonrieron.
Se quitó los auriculares y dijo: soy Fran.
María, dijo ella tendiéndole la mano, y así empezó todo.
Curioso el destino...
No tenía nada de especial, era todo lo opuesto a lo que siempre había imaginado y, sin embargo, sin saber por qué, se quedó mirándolo, caminando sin apartar la vista de su rostro.
De repente él levantó la vista, M estuvo a punto de apartarla rápidamente, como era habitual en ella, pero esa vez sostuvo su mirada y, simultáneamente, se sonrieron.
Se quitó los auriculares y dijo: soy Fran.
María, dijo ella tendiéndole la mano, y así empezó todo.
Curioso el destino...