CAST / GAL

El retal del tiempo
Anuska, 49, A Coruña

Nada más rozar el pequeño retal lo reconoció. Las lágrimas comenzaron a brotar y su piel tersa y joven comenzó a surcarse; cada lágrima dibujaba arrugas como un hechizo cruel. Los apenas treinta años que aparentaba, la convirtieron en cuestión de segundos en una anciana de setenta. Su pecho firme cedió, la flacidez de la vejez conquistó su cuerpo. Tembló y alzó la vista. Frente a ella, los mismo ojos que vio por última vez cuarenta años atrás, después de que se la arrebataran, tapada con la sabanita que tenía ahora entre sus manos.
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