Al fin, el cambio.
Antonio, 47, Ourense
El pasado año me ocurrió algo que es incomparable a nada que haya vivido jamás, es el cambio de los cambios, si realizase una escala en mi mente no habría nada por encima del nacimiento de mi hija. En el momento del parto, siendo un manojo de nervios, con la sensación de que no puedes hacer absolutamente nada, con unas ganas inmensas de sentirla con todos los sentidos y de quererla de la manera más pura y real, el primer instante que la vi supe que mi vida había dado el cambio que tanto había deseado.