CAST / GAL

ADIÓS
MASAMP, 69, Alcazarén

Aquella mañana me levanté como cada día, sin ganas, debía ir a trabajar a la ciudad, cuando llegué, fui a tomar un café para despejarme y empezar el día.

A la salida de la cafetería oí una voz que decía “Adiós Marian” me giré y le reconocí, estaba sentado en una terraza contigua, por unos instantes dudé si acercarme para saludarle, no tenía mucho tiempo y le dije “Adiós”.

Un día después, leí en el periódico la noticia de un accidente, un anciano había sido atropellado el día anterior, muriendo al instante, las lágrimas rodaron por mis mejillas.
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