CAST / GAL

Cada instante
Metáfora, 47, Gijon

Ana vislumbraba el horizonte a duras penas. Entrecerraba los ojos bajo los tenues y tímidos rayos del amanecer.
Discurrían lentamente los primeros días de otoño y como cada mañana, temprano, se refugiaba en su lugar favorito del mundo.
Respiraba hondo para intentar llenar sus pulmones con el aire limpio del alba y una maravillosa sensación de libertad la embriagaba. Saboreaba cada instante.
Se zambulló con su tabla y el frío la caló hasta los huesos.
Una hora después y bajo la ducha, la calma la devolvió a su realidad.
Debía volver a enderezar el rumbo de su vida.
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