Ancas al vuelo
Candela, 18, Vigo
La rana escapa del viento. “El viento se lleva la alegría”, decían en su pueblo. Ella vivió privada del viento; no lo veía, no lo sentía, no lo conocía. Un día una brisa le hizo sentir que volaba. La rana daba saltitos de alegría y se reía a carcajadas.
-¡Puedo volar!- gritaba emocionada.
Cuando perdió el control de sus ancas, solo disfrutó; pues siempre supo que el destino de algunas es el aprendizaje de otras.
-¡Puedo volar!- gritaba emocionada.
Cuando perdió el control de sus ancas, solo disfrutó; pues siempre supo que el destino de algunas es el aprendizaje de otras.