Mañana
Jesús Nieto Quintana, 53, Madrid
Cada noche, antes de dormir, escribía a su madre:
«Buenas noches, mamá».
El teléfono convertía mamá en mañana. Él sonreía y deshacía el cambio.
La primera noche sin ella, volvió a escribir:
«Buenas noches, mamá».
La pantalla insistió:
«Buenas noches, mañana».
Esta vez no lo corrigió.
Pulsó enviar.
«Buenas noches, mamá».
El teléfono convertía mamá en mañana. Él sonreía y deshacía el cambio.
La primera noche sin ella, volvió a escribir:
«Buenas noches, mamá».
La pantalla insistió:
«Buenas noches, mañana».
Esta vez no lo corrigió.
Pulsó enviar.