Raíces
Virginia, 30, Arteixo, A Coruña
Y la hoja al fin cayó. No esperó a que terminara el día. Tras un largo otoño, vio pasar a la gente, escuchó al viento y comprendió que había llegado su momento. No era una despedida, sino un "hasta luego". En su lugar, lo ocuparían los días cortos, la nieve, la lluvia incesante y los cálidos abrazos del invierno. Mientras todos creían que su historia acababa al tocar el suelo, ella ya estaba alimentando las raíces del árbol. Porque hay cambios que parecen pérdidas, cuando en realidad son el primer latido de una nueva primavera.