CAST / GAL

El destino llegando
Rufina, 63, Santiago de Compostela

Las calles permanecían vacías, aunque en cada esquina se adivinaba una respiración oculta, paciente, aguardando el momento de mostrarse.
Los relojes marcaron la misma hora durante siglos; luego, sin permiso, comenzaron a correr hacia adelante sin medida, como si huyeran de algo.
El río se llenó de un silencio extraño: no arrastraba agua, sino tiempo.
Nadie lo anunció, pero todos lo sintieron: lo que estaba por venir ya estaba aquí, ocupando cada sombra, cada gesto, cada momento.
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