Cuando el nombre no obedece
Seis, 30, SALAMANCA
Cambios.
Los reconozco tarde, cuando ya han mutado el nombre de las cosas importantes.
En el espejo alguien que se parece a mí practica mi ausencia.
No hay regreso.
Solo una versión en tránsito que aprende a perder sin pedir permiso.
El dolor no es dramático, es alquimia, reorganiza mis ruinas con precisión cruel.
Y aun así sigo, porque detenerme sería aceptar que la identidad es solo un error bien sostenido sin testigos ni nombre.
Cambios, no piden permiso.
Irrumpen hambrientos en la memoria. Rompen cada una de mis certezas.
Intento nombrarlos, pero la lengua se me vuelve piedra.
Los reconozco tarde, cuando ya han mutado el nombre de las cosas importantes.
En el espejo alguien que se parece a mí practica mi ausencia.
No hay regreso.
Solo una versión en tránsito que aprende a perder sin pedir permiso.
El dolor no es dramático, es alquimia, reorganiza mis ruinas con precisión cruel.
Y aun así sigo, porque detenerme sería aceptar que la identidad es solo un error bien sostenido sin testigos ni nombre.
Cambios, no piden permiso.
Irrumpen hambrientos en la memoria. Rompen cada una de mis certezas.
Intento nombrarlos, pero la lengua se me vuelve piedra.