CAST / GAL

Rosas con clavos
Rea L. López, 33, Vigo

Y un día, en apariencia normal, se paró frente a mí para decirme que estaba vacío y que ese vacío le impedía sentir.

No siento lo mismo. No sé lo que siento. No sé nada.

Y como no sabía nada, no sabía si aún me amaba.

Ese fue el inicio y el final. Aunque lo intentamos, las espinas del rosal que durante una década creímos perenne se volvieron los clavos que sellaron la tapa de nuestro ataúd. Ahora tendremos que reaprender a vivir por separado. Lo haré cuando deje de emborracharme con mis propias lágrimas.
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