Indemnización
Tejido caduco, 63, Castellón
Año tras año esperó que cambiara, mas solo cambió la fuerza de los golpes, prerrogativa del tiempo. Ahora la enfermedad le ha hecho olvidar. La dirección de sus puños, lo último.
Ahora sí, ella sabe que todo ha cambiado; cada impacto en su piel ha dejado una huella de memoria y, una a una, con placer serán devueltas a su legítimo dueño con el rédito de la espera y la rabia de la desdicha.
Ahora sí, ella sabe que todo ha cambiado; cada impacto en su piel ha dejado una huella de memoria y, una a una, con placer serán devueltas a su legítimo dueño con el rédito de la espera y la rabia de la desdicha.