CAST / GAL

Hilos de ilusión
Raquel A. Simó, 27, Cardedeu

En sus cansados dedos latían vidas ajenas. Ella tejía, mas no decidía. Para eso estaba el telar. Aquella tarde, un hilo conocido tembló, era su nieto. Sintió el peso de los siglos. El telar le permitía escoger: tirar del hilo y salvarlo del coche, o dejar que todo sucediera. Esa noche, la aguja rodó al suelo y ella cerró los ojos, satisfecha. Al amanecer, el niño sintió la mejilla cálida por el beso de despedida que no recordaría y, en su mano, la aguja de su abuela. Herencia silenciosa de un destino que ella ignoraba.
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