Billete de vuelta
Jose Antonio, 26, Puerto Real (Cádiz)
Cambió Cádiz por Barcelona. Galicia siguió esperándome.
Cambiaron los horarios, los trenes, las llamadas y la forma de despedirnos. Cambió diciembre. Aquella Navidad, tuvimos que despedirnos de una de esas personas que hacen que un lugar se sienta como casa. Abrazamos a nuestras familias sabiendo que faltaba alguien a quien ya nunca volveríamos a abrazar.
Aprendimos que hay cambios que se eligen y otros que llegan sin preguntar.
Durante años vivimos entre estaciones, kilómetros y regresos.
La distancia intentó cambiarnos.
La vida también.
Desde entonces sabemos que hay despedidas con billete de vuelta. Y otras que te cambian para siempre.
Cambiaron los horarios, los trenes, las llamadas y la forma de despedirnos. Cambió diciembre. Aquella Navidad, tuvimos que despedirnos de una de esas personas que hacen que un lugar se sienta como casa. Abrazamos a nuestras familias sabiendo que faltaba alguien a quien ya nunca volveríamos a abrazar.
Aprendimos que hay cambios que se eligen y otros que llegan sin preguntar.
Durante años vivimos entre estaciones, kilómetros y regresos.
La distancia intentó cambiarnos.
La vida también.
Desde entonces sabemos que hay despedidas con billete de vuelta. Y otras que te cambian para siempre.