El vestido rojo
María, 58, A Coruña
Me despierto una mañana más. Es mi 59 cumpleaños.
Todo sigue igual. Cero ganas de levantarme, y menos aún de maquillarme y vestirme para salir. ¿Para qué? La misma celebración de todos los años. Las mismas caras. Siempre lo mismo. Una vida gris y monótona.
Cojo el conjunto negro que siempre me pongo en estas ocasiones. Me miro en el espejo del armario y solo veo ojeras y desgana.
Entonces, por el rabillo del ojo, encuentro aquel vestido rojo ajustado que compré una Nochevieja.
Mi mirada se ilumina.
¿Y si ahora no, cuándo?
Todo sigue igual. Cero ganas de levantarme, y menos aún de maquillarme y vestirme para salir. ¿Para qué? La misma celebración de todos los años. Las mismas caras. Siempre lo mismo. Una vida gris y monótona.
Cojo el conjunto negro que siempre me pongo en estas ocasiones. Me miro en el espejo del armario y solo veo ojeras y desgana.
Entonces, por el rabillo del ojo, encuentro aquel vestido rojo ajustado que compré una Nochevieja.
Mi mirada se ilumina.
¿Y si ahora no, cuándo?