Augurio
Akim, 65, Barcelona
Aunque yo entonces no podía saberlo, el domingo pasado desayunábamos juntas por última vez. Ahora me pesa no haber prolongado durante unos minutos más nuestra agradable rutina diaria. Nada más depositar platos y cubiertos en el lavavajillas y mientras yo le preparaba varias labores de punto de cruz, mamá abrió el periódico por una página cualquiera, en la que aparecía el horóscopo del día. Lo leyó en voz alta, en tono alegre. Para Sagitario, que era su signo como lo es también el mío, vaticinaba: “¡Enhorabuena, hoy te sonreirá la suerte!”.