PROSOPAGNOSIA
Mariola Bueno, 56, A Coruña
El destino no era como era como lo había imaginado en las largas y cálidas noches de infancia. El destino adoptaba caprichosas formas. Estaba lleno de gente diversa y de ruido. Mucho ruido. A veces algún rostro parecía ser familiar pero la mayoría de las veces no ocurría eso.
- ¡Hola mamá! ¿Cómo estás?
- Bien, querida. ¿Qué tal fue tu día?
Era una mujer morena y algo avejentada ya. Su rostro parecía familiar pero era obvio que no podía ser su hija. Pero que más da. Había aprendido a no discutir. No se gana nada. Tocaba fingir de nuevo.
- ¡Hola mamá! ¿Cómo estás?
- Bien, querida. ¿Qué tal fue tu día?
Era una mujer morena y algo avejentada ya. Su rostro parecía familiar pero era obvio que no podía ser su hija. Pero que más da. Había aprendido a no discutir. No se gana nada. Tocaba fingir de nuevo.