CAST / GAL

Autodestrucción.
Izarbe., 16, Utebo

“El destino de tu corazón es ser destruido”

No se molestaron en explicar quién lo haría. Por eso buscó la mejor arma, la más dañina, y se la colocó a él en las manos. Se liberó de todas sus múltiples barreras para asegurarse de que el golpe le diera de lleno y se puso a tiro. ¿Cómo iba él a desaprovechar aquella oportunidad?

Silencio.

Fue lo único que indicó que había funcionado, que ella misma se había roto el corazón al no impedir que él le hiciera daño.

—Te lo dije— la gélida noche estrellada parecía susurrarle.
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