Trasplante de médula
Ana Y, 56, Madrid
Marina recibió la llamada después de comer. ¡Por fin una donante de médula compatible! ¡Por fin podía pensar en empezar a curarse! El proceso fue anónimo y las dos mujeres nunca se conocerían. Ninguna sabría que aquella no era la primera vez que sus caminos se cruzaban. Marina le salvó la vida a Cristina al entrar en el ascensor de un aparcamiento justo en el momento en el que lo hizo. El Asesino del Reloj ya había comenzado a sacar el cuchillo, pero prefirió no arriesgarse aquella vez al ver la determinación y la valentía en los ojos de Marina.