EL DESTINO
GLORIA, 55, Ávila
El sonoro estruendo como de un trueno impregnó la calle con el recuerdo de su aroma.
Era el segundo retorno del Sol en el que se envolvía esa sensación. Hualu traspasó la cristalina barrera del espacio y el tiempo al bajar el cierre que produjo el estupor, cuando encaminando sus pasos a la solitaria y estrecha calle reaccionó a otro emisor sonoro que impactó en la frecuencia del anhelo: ambos con sus ondas, cual eslabones de vidas -su destino-.
La nada vibró de un corazón a otro continuando camino en contrario sentido, permaneciendo en el fondo del lienzo del tiempo.
Era el segundo retorno del Sol en el que se envolvía esa sensación. Hualu traspasó la cristalina barrera del espacio y el tiempo al bajar el cierre que produjo el estupor, cuando encaminando sus pasos a la solitaria y estrecha calle reaccionó a otro emisor sonoro que impactó en la frecuencia del anhelo: ambos con sus ondas, cual eslabones de vidas -su destino-.
La nada vibró de un corazón a otro continuando camino en contrario sentido, permaneciendo en el fondo del lienzo del tiempo.