CAST / GAL

Primeros copos
ESTHER, 68, PONTEVEDRA

Llamaron mi atención sin levantar la voz. Una mañana, cuando todavía no me había dado los buenos días, se mostraron brillantes en el espejo. Incrédula, llevé las manos a la cabeza y pretendí huir cerrando los ojos. Aunque allí estaban, blancas y silenciosas como los primeros copos en un amanecer de invierno.
Mis canas fueron la señal inequívoca de que ya atesoraba mil historias que contar.
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