Refugio
Jose, 59, Vigo
Aquel primer verano, siendo niño, en mi pueblo azul, luminoso, vertiginoso donde todo sobrevenía sin darme cuenta. Las primeras verbenas, los primeros e inocentes amores, el primer beso..., pero buenas noches verano y buenos días otoño preludio de un invierno tenebroso, frío, triste donde todo acaecía con lentitud y del que yo intento escapar corriendo hacía esa primavera que anuncia el verano.
Ya en el ocaso de mi vida todo es oscuro como el invierno, no recuerdo nada, ni a nadie, pero encuentro una luz que me lleva a aquel verano en el que vuelvo a habitar.
Ya en el ocaso de mi vida todo es oscuro como el invierno, no recuerdo nada, ni a nadie, pero encuentro una luz que me lleva a aquel verano en el que vuelvo a habitar.