CAST / GAL

Libélulas y malaquita
Daniel Meno Díaz, 23, Ourense

Aquella noche, Carmen estaba en la puerta con su broche de libélula. Estaba preciosa. Era preciosa. Siempre me perdía en aquellos ojos de malaquita.
- ¿Estás? - me preguntó.
Me acerqué al tocadiscos y puse Peer Gynt. Bailamos como dos estrellas unidas por el destino. Yo acariciaba su mejilla, olvidándome del mundo mientras pudiera perderme en el esmeralda de sus pupilas.
Cuando la canción cesó, el ensueño se rompió y, en un beso, su fantasma abandonó el lugar. Aquella libélula voló y sus ojos se perdieron en la noche. Era yo bailando de la mano de mi más hermoso recuerdo.
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