CAST / GAL

El Mecanismo
Kamela, 59, Betanzos

Durante años, ajustó su rutina al segundero de aquel viejo reloj de pared. Despertar, trabajar y dormir sucedían bajo un compás estricto que le otorgaba una falsa sensación de control sobre su destino.Una tarde, el péndulo se detuvo de golpe.En lugar de llevarlo a reparar, el hombre decidió habitar el nuevo silencio de la sala.
Dejó que la luz del sol dictara sus pausas y que el cansancio natural gobernara sus noches.Al mirarse las manos, descubrió que el tic-tac no había desaparecido; simplemente se había mudado dentro de su pecho, latiendo por fin a su propio ritmo.
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