Henko
Laura, 40, Chapela Redondela
—No te encontré.
—No me buscaste... Estaba aquí, siempre lo estuve, solo que no me veías porque me mirabas con indiferencia.
—¿Y qué fue lo que cambió?
—Yo cambié. Ya no soy la misma, renací de mis cenizas cuando nadie miraba. Era tan insignificante para ti que no te diste cuenta.
—Me gustas ahora.
—Llegas tarde. Ahora el indiferente eres tú.
—No me buscaste... Estaba aquí, siempre lo estuve, solo que no me veías porque me mirabas con indiferencia.
—¿Y qué fue lo que cambió?
—Yo cambié. Ya no soy la misma, renací de mis cenizas cuando nadie miraba. Era tan insignificante para ti que no te diste cuenta.
—Me gustas ahora.
—Llegas tarde. Ahora el indiferente eres tú.