El destino
El gato de Oscar Wilde, 71, Oviedo
Durante años buscó la señal, pero nunca la encontró. Tal vez no debiera buscar tanto. Las cosas importantes suelen producirse por sorpresa; lo único que consigue la espera es que se retrasen.
Cansado de dar tiempo al tiempo, subió al primer tren que pasó. ¿Destino? Cualquiera; no importaba a dónde.
En el tercer vagón, la vio: leía el libro que él acababa de publicar.
Solo se habían vendido tres ejemplares y dos los había comprado él mismo para regalar.
Se sonrieron.
El destino no es un plan; es un descuido, una casualidad.
Cansado de dar tiempo al tiempo, subió al primer tren que pasó. ¿Destino? Cualquiera; no importaba a dónde.
En el tercer vagón, la vio: leía el libro que él acababa de publicar.
Solo se habían vendido tres ejemplares y dos los había comprado él mismo para regalar.
Se sonrieron.
El destino no es un plan; es un descuido, una casualidad.