CAST / GAL

Heridas de guerra
MOUCHO, 59, Ourense

Nuevo colegio, nuevos amigos… tal vez aquel cambio fuera el definitivo. Sin tener que disimular su acento, o bajarse del autobús dos paradas antes de su barrio. Aquí no tendría que ocultar que la limpiadora de la que todos se burlaban, era su madre. Solo debía inventarse una buena historia, para justificar la cicatriz que le dejaron en la cara, cuando trató de defenderla.
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