Empleabilidad
Akim, 66, Barcelona
El reuma le obliga a realizar un gran esfuerzo para entrar y salir del ataúd. Pero, temiendo que piensen en sustituirlo por alguien más joven, soporta en secreto el dolor. Dos meses atrás, a la firma del contrato, le entregaron el texto que debía aprenderse de memoria para repetirlo con voz cavernosa cuando entrara cada nuevo grupo. Obtuvo este empleo después de tres décadas como tornero en una empresa que hubo de cerrar, mas luego dos años en el paro. Ahora se siente, de nuevo, importante: ¡no cualquiera adquiere el privilegio de interpretar al terrorífico conde Drácula!