EL DESPERTADOR BIOLÓGICO
MACU, 63, Valladolid
Consagró la puntualidad para ir a trabajar al sonido de un reloj que el paso de los años ha convertido en vintage.
Durante décadas, el desbocado martillo de dos campanas taladró sus oídos a la misma hora, excepto los domingos y fiestas de guardar.
Anoche, por primera vez, no le dio cuerda.
Hoy se ha retrasado el amanecer. Se ha ganado el derecho a ignorar las horas y dejar que sea su cuerpo quien escoja, ya para siempre, el momento de despertar.
Durante décadas, el desbocado martillo de dos campanas taladró sus oídos a la misma hora, excepto los domingos y fiestas de guardar.
Anoche, por primera vez, no le dio cuerda.
Hoy se ha retrasado el amanecer. Se ha ganado el derecho a ignorar las horas y dejar que sea su cuerpo quien escoja, ya para siempre, el momento de despertar.