Encender las luces
Sarah Satom, 44, Fene
La casa llevaba treinta años cerrada cuando comenzaron las obras.
Derribaron una pared; luego otra y después otra más.
Durante meses desaparecieron puertas, ventanas y tabiques.
Los vecinos dejaron de llamarla casa porque decían que ya no quedaba nada que salvar.
Nadie vio los cimientos reforzados.
Nadie vio las vigas nuevas.
Nadie vio el futuro.
Solo escombros.
Hasta que una mañana encendieron las luces.
Derribaron una pared; luego otra y después otra más.
Durante meses desaparecieron puertas, ventanas y tabiques.
Los vecinos dejaron de llamarla casa porque decían que ya no quedaba nada que salvar.
Nadie vio los cimientos reforzados.
Nadie vio las vigas nuevas.
Nadie vio el futuro.
Solo escombros.
Hasta que una mañana encendieron las luces.